El Optimalismo está construido sobre los pilares del amor, la justicia y la ciencia.
La ciencia, porque es el mejor sistema que los seres humanos han inventado para hacer avanzar el conocimiento y para optimizar los resultados. Pero sin un objetivo adecuado centrado en el ser humano, la investigación científica, al igual que los sistemas económicos que la financian, a menudo termina optimizando el dinero. En cambio, en el Optimalismo usamos las metodologías de la ciencia para optimizar en función de la justicia.
Aunque la mayoría de las personas está a favor de la justicia, su definición varía según nuestras ideologías y situaciones socioeconómicas. En aras de la objetividad, necesitamos una base ideológicamente independiente para definir y medir la justicia.
Y esa base es el amor.
Cuando hablamos de "amor", hablamos del "respeto mutuo", la "empatía" y la "compasión". No es solo para quienes están en tu círculo íntimo o en tu comunidad más amplia, sino para todos los seres humanos. Debemos reconocer que no puede haber igualdad sin equidad. Esto significa que todos los seres humanos deben tener acceso a los recursos y oportunidades que satisfagan sus necesidades específicas. Nuestro planeta y su ecosistema deben gestionarse de manera sostenible en beneficio de toda la humanidad. Todos merecemos el derecho a una existencia sana y pacífica. En una sociedad equitativa, todos podrán participar plenamente en nuestra civilización global.